Crecer no basta: Precarización y crecimiento económico en Ecuador

Jonathan Báez

Es sumamente interesante como ciertos analistas económicos sitúan al crecimiento como uno de los pilares fundamentales para alcanzar el bienestar social, entendido como una serie de características deseables en una sociedad. Entre esas características  no solo se encuentra el obtener empleos, sino empleos de calidad. No obstante, la postura que plantea el crecimiento como único camino para alcanzar empleos adecuados, carece de evidencia que lo sustente. De esa manera, a continuación se muestra como esta es una falacia y da lugar a repensar el problema de la precarización. En ese sentido, para observar la relación entre crecimiento económico y precarización se van a comparar las tasas de variación del índice de precarización y el VAB por rama de actividad entre junio de 2017 y junio de 2018.

Los resultados indican que el crecimiento económico no siempre es un factor que se asocie con una mejor calidad del empleo.[1] De esa manera, al comparar las tasas de variación de crecimiento económico y el índice de precariedad por ramas, se observa que –en promedio- el último aumenta a pesar de existir tasas de variación positivas. Eso de ninguna manera puede dar lugar a considerar que este es el efecto de un crecimiento moderado o “que no alcanza” para disminuir la mala calidad del empleo. En ese sentido, existen ramas en las que existen menores tasas de crecimiento pero el índice tiende a disminuir. Dicho punto se apoya también en que las ramas con decrecimiento muestran una disminución en el índice de precariedad y no lo contrario. Por lo tanto, la calidad del empleo debe centrarse en otros aspectos y no unívocamente en el crecimiento económico.

En el caso del comercio, la agricultura y la construcción a pesar de tener tasas de crecimiento positivas, el índice de precariedad también aumenta (sus tasas de crecimiento son del 3.35%, 1.35% y 1.05% respectivamente). En efecto, la rama comercio muestra el mayor aumento del índice de precariedad (un 5% en su tasa de variación anual) a pesar de ser una de las cinco ramas que más crece. Por otra parte, existen otras ramas que muestran tasas de crecimiento más moderadas pero que si muestran, en promedio, que el índice de precariedad tiende a disminuir. Por ejemplo, en la industria manufacturera se observa un crecimiento de tan solo el 0.7% pero con una disminución del índice de precariedad del 8%. Lo mismo ocurre con las actividades profesionales, técnicas y administrativas que crecen en 1% y el índice de precariedad disminuye en un 12%. Finalmente, existen ramas como otros servicios que a pesar de decrecer también muestran disminución en su índice de precariedad.

Gráfico 1. Tasas de variación del VAB y el índice de precariedad por rama de actividad en Ecuador jun-2017 y jun-2018.
graph1
Nota:* Actividades inmobiliarias y Entretenimiento, recreación y otras actividades de servicios
Fuente: ENEMDU jun-2017 y jun-2018. Boletín de Cuentas Nacionales Trimestrales No. 104
Elaboración: Jonathan Báez

El crecimiento económico no es suficiente para explicar la disminución de la precarización. En algunos casos resalta el hecho de que el crecimiento se ve acompañado de un aumento de la precariedad. Desde esa perspectiva, es posible que dicho crecimiento sea el resultado en cierta medida de dicha precarización. Sin embargo, aún faltan elementos para realizar una afirmación de ese estilo. Lo que queda claro es que la apología del crecimiento económico es una falacia al contrastarla con la evidencia empírica y no es suficiente para generar mejores condiciones laborales para los trabajadores. Por tanto, es una línea de investigación que debe ser profundizada.

De ahí es adecuado recordar que de acuerdo al objetivo de desarrollo sostenible número 8 se buscará tanto trabajo decente como crecimiento económico. Por tanto, es pertinente impulsar políticas que permitan alcanzar niveles de vida adecuados para la población trabajadora. Entre estas están: i) salarios reales que permitan cubrir el costo de vida; ii) seguridad social y; iii) estabilidad en el trabajo. Es posible indicar que los trabajadores que poseen estas características no están precarizados y lo más seguro es que constituyan un potencial mercado interno que permita el desenvolvimiento adecuado de la economía, con crecimiento y sobre todo distribución. De esa forma es importante impulsar un código de trabajo que contenga como eje las premisas de no precarización. 

[1] El coeficiente de correlación entre la tasa de variación del VAB y el índice de precariedad es de apenas 0.25.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s